revuelta ordinaria

hace tiempo no hay trabajo ni muchas posibilidades de buscarlo. hay tiempo de sobra y una angustia instalada con la que se lidia en la cocina, en el baño, en el comedor. angustia, rabia, culpa, pero también aceptación. han instalado una olla cerca. se cocina todos los días desde las 11 y cuando está se reparte. además han llegado donaciones de ropa y mercado. solo hay que estar allí cuando el comité defina que se puede repartir.

la olla se ha mantenido por varias semanas. ¿acaso se va a normalizar esto? el transporte está bloqueado porque los muchachos del barrio del lado se han dedicado a tirar piedras a las estaciones, y encenderles fuego. a ellos les gusta darse con la policía, dicen por ahí. una vecina había conseguido trabajo pero entonces tuvo que caminar cuatro horas para poder llegar, tarde, y otras cuatro para regresar. igual con el transporte se habría demorado al menos dos, con el bus lleno de gente. esta mañana no hay transporte y el noticiero está entrevistando gente para saber cómo se siente tener que caminar.

la cosa es que cada mañana se espera que hayan restaurado el servicio. a veces sí y a veces no. el transporte funciona unas horas. junto a la estación comienzan a llegar personas de otros lados como las 10 de la mañana, y hacia las 5 de la tarde ya hay suficiente gente y energía para bloquear la calle. entonces se cancela el servicio, llega la policía y comienzan otra vez los gases y las explosiones. el ruido va hasta entrada la madrugada, pero en la casa esa angustia solo se mezcla con la que viene de antes. ojalá que los muchachos regresen bien a sus casas.