Rayadita

Otoño frío, mojado y de vientos estruendosos. Lluvias multidireccionales que mágicamente limpian hologramas, truenos sorpresivos que dejan insomnes y transpirando preocupaciones, árboles caídos en medio del camino como bloqueando la entrada a este hermoso paraíso. La leña húmeda dificulta el calentar de las cuerpas, como un mal amante. Otoño desafiante en la isla del encanto. Seres apartadas de sociedades atrapadas en creencias destructivas. Una isla que llama a la libertad de las almas, a embrujarse del silencio a veces tormentoso por los vientos, a olvidar por un momento los trabajos desgraciados y futuros inciertos.

Estar en constante movimiento. A veces plena, otras abrumada. Las personas y su presencia, el ruido de un celular, voces que no paran de parlotear. Ojalá la burbuja fuera real. Hay días en que mi mente no me deja descansar. Es tan confuso... Querer y no querer. Estado de soledad. Estado paranoica. Estado ermitaña. Como nunca lo había visto en mí. ¿Seré anormal? ¿Qué es normal? El reloj no para de avanzar. Senderos sembrados cada vez más lejanos, más lejos de mí. Apartarme del mundo para no contaminarme más. Explorar el modo ermitaña en profundidad. Ser incomprendida en esta sociedad nunca fue tan real. Arrastrar los pies en medio del huracán. Desear un momento en el día para nutrirme del silencio, indagando en él. ¡Pero cómo gritan los pensamientos esperando ser elegidos! ¡Esperando permanecer en el tiempo! ¿Con cuál me quedaré hoy? Quizás con aceptar, como yo quiero ser aceptada. En mis silencios y desorden mental. Frío en los huesos. Frío álmico. Anhelar un abrazo enfrentando mi asociedad. Un abrazo sincero que ahora no llega. Penas. Ciclididades. Cuesta entender. Más les vale decir que voy premenstrual. Qué difícil abrazar los sentimientos sin prejuicios y con honestidad... Lágrimas otra vez... Hierba de san juan para aminorar el desconsuelo y lanzarme a la cama. Largos días, escasos descansos. Duerme, niña, duerme. Mañana volverás a renacer, con nuevos fuegos, con otra piel.

Luna de nieve, caminando por la costa. Acompañada de dos seres y un sendero que me alumbra. ¿Hay algún sendero que bifurca? Luna de nieve, en la contemplación de la impermanencia me ilumina. Es un sendero de pura vida, muerte, latencia. Hoy estamos, mañana no sabemos. Observa este momento a ojos cerrados. Observa sin ver. Contempla la contradicción y abrázala sin miramientos, sin juzgar, sin acción. ¿Qué me dices, Luna? “La mar y sus elementos te lo están diciendo. Es tan evidente... templanza en todos tus movimientos. Fluye como las olas. Enciende tu camino con la mecha crepitante del término de un ciclo. No te olvides del cielo y sus estrellas, mucho menos de la Tierra. Encuentra en elles las respuestas a tus guerras. En un mundo impermanente debes estar consciente de conectar con los espacios que te entrega el medio ambiente. Abraza, besa, ríe, llora. Siente al máximo lo que tu ser implora. ¿Le escuchas? ¿Eres capaz? ¿Aceptas el desafío de olvidar tu nombre, tu ego y practicar el desapego? No te preocupes que nunca alumbraré el barco de la opresión “ Chaltumai, Kuyen!!!! Nuevos bríos en mí fluyen. Es un momento tan bello que podría imaginar mi muerte en tu sendero luminoso como un momento fuerte, sin instante veleidoso.

Hace tiempo que no escribo. Estoy en la playa buscando el motivo. ¿Será la negatividad de la gente que se cruza en mi camino? Es que en Puerto Chismes se me juzga por pensar distinto. No saben que la deconstrucción es el rumbo que he elegido. No por ser mujer me dejaré pisotear por esbirros. ¿Machismos y discriminaciones? Eso no va conmigo. Mejor doy media vuelta y sigo con lo mío...

Día domingo mirando el paisaje estoy. Las nubes van cubriendo de misterio el cerro Leucotón. El sol alumbra, los árboles reverdecen en sus tantas variedades. Más me vale contemplar la belleza que sumirme en complejidades. Agradezco la paz de este momento, Algo bello entre tantas adversidades. Una tonina se asoma, mientras un barco revoluciona las olas. El silencio se ha hecho ruido... Una vez más el humano causando estribos. Mejor camino y parto a buscar otro escondrijo.