Por reducción al absurdo

Todos los colores son el mismo color

Todo parece poco cuando te levantas a mitad de los arbustos, girando lenta y cósmicamente. Enfermedad incurable que más parece un colibrí dando tumbos en medio del polvo que imagen marina. Ficciones les llaman a la acústica, a la victoria y la ayuda de los sátiros que se ríen de las noticias del día de ayer pero yo les llamo con mi saliva y un chispazo de planetas.

Quise llamar, encender una fogata que se alzara hasta los cielos, empujar anclas, averiarme en medio de las cloacas del De Efe -ya tan muerto como su nombre- cortejarte a tientas, escribir un manifiesto social lleno de relatos oscuros y de esperanzas monocromáticas.

En mí hay dos muelas que sangran con cada despojo, ruedas llenas de juicios y fantasías de prosecuciones. Toda mi vida ha sido como los molares últimos, como la edición limitada y comentada de un libro de Gredos; una traducción en línea con la integralidad de esas voces que manifiestan más que un dolor una súplica.

Cuando yo era alas cargaba leña para mi abuela, atizaba el fogón y no era más que una memoria andrógina y macroscópica. Cuando estaba vivo cargaba con las esperanzas de ser y haber sido engendrado por ídolos desdoblados en partes iguales. Hoy todos los colores son el mismo color.

-pingüino

Tierra de huajes

A 5 meses...

A veces siento miedo de que se me caiga el brazo derecho y que sirva de alimento para las abejas que buscan polen en esta época del año. Tengo miedo de que el bramido de los bisontes nos haga volcar por el paraje de una tierra de huajes secos.

Los solares que hacen de la tierra un cardumen nos salvaron la vida. Las raíces de los árboles gritaron de terror y un árbol se atravesó para detener nuestro descontrolado andar. Yo no vuelvo a esa tierra si no es volando por los aires a mas de 10,000 pies de altura.

La palabra vida ya no es trivial. La palabra vida ya no es más un juego de retórica para una reunión de poetas ebrios. La palabra vida se escribe con 4 letras. Con 4 letras se rasga el aire contaminado de nuestra ciudad y se paraliza el vivir de los que temen tocar con la punta de su nariz una mejilla.

¡¡Siembren un huaje que siento que se nos están acabando, que la tierra quedara pronto desierta y que nos acobardaremos a la hora de llamarle amor al cuidado cotidiano de la vida!!

-pingüino

Sábado se fue a dormir y Napoleón no es un número primo

El jueves no podía terminar su comida. La rutina le había hecho daño y todo alimento era más de lo que jueves podía digerir. Viernes vivía la melancolía de las repeticiones de su playlist de Lo-Fi, y cantaba, cantaba con una voz cálida y susurrante. Sábado tomaba mucho. No podía consigo mismo; sus dolores eran los dolores del mundo. Domingo rumiaba con el pasado y con los silencios de los que hoy se arrepiente. Lunes siempre cansado de una existencia siempre cíclica le dice a Martes que por favor ya deje esa computadora porque Miércoles tiene terapia y toma clases de Spoken Word.

Los 7 hermanos viviendo en pandemia son treméndamente monótonos, recursivos y transitivos. Los siete son enanos y están en el pico de su juventud. Demasiado energía les hace daño, demasiado ser ellos mismos les carcome la psique.

-pingüino